Guía · Campus deportivos
Instalaciones para organizar un campus: cómo conseguirlas y qué firmar
Sin instalación no hay campus — y es la partida donde más se improvisa. Dónde buscar, qué cuesta y qué tiene que estar por escrito antes de vender una sola plaza.
1. Las cuatro vías, de mejor a peor precio
Colegios (concertados y privados): la vía clásica. En julio están vacíos, tienen pistas, sombra, aulas y comedor, y muchos buscan justo lo contrario que tú: actividad en verano. Se paga una cesión (a veces un fijo, a veces un % por niño) o se llega a un acuerdo donde el campus se ofrece a las familias del colegio con ventaja. Empieza por los colegios donde ya conozcas a alguien.
Instalaciones municipales: polideportivos y campos municipales. Baratos o gratuitos, pero van por solicitud al ayuntamiento (concejalía de deportes) y a veces por concurrencia: pide en octubre-diciembre para el verano siguiente, no en abril. A cambio suelen exigir seguro, proyecto de actividad y titulaciones del equipo.
Clubes deportivos: si organizas el campus de un club, la instalación "es tuya" — pero ponle precio igualmente en tu presupuesto (mantenimiento, luz, agua, desgaste). Si no eres del club, un acuerdo con uno a cambio de un fijo o de visibilidad para su cantera es habitual.
Instalaciones privadas (academias, gimnasios, complejos): las más caras y las más flexibles. Tienen sentido cuando tu campus es premium y el precio por plaza lo soporta.
2. Qué debe tener la instalación (la lista de julio)
- Sombra y agua: en julio no son comodidades, son seguridad. Zonas techadas para el mediodía y fuentes o punto de agua cerca de pista.
- Espacio cubierto de reserva: un pabellón o aulas para días de calor extremo o tormenta. Sin plan B techado, un aviso de la AEMET te desmonta el día.
- Baños y vestuarios dimensionados para tu pico de niños, no para tu media.
- Comedor o sala apta si ofreces servicio de comida — y cocina o catering autorizado.
- Accesos controlables: una sola puerta de entrada/salida hace las recogidas seguras.
- Botiquín y nevera (medicaciones de alumnos) accesibles para el coordinador.
3. El acuerdo: qué tiene que estar por escrito
El apretón de manos vale hasta el primer problema. En la cesión o alquiler, negro sobre blanco:
- Fechas y horarios exactos, incluidos los 30-60 minutos antes y después para montar, recibir y recoger.
- Espacios incluidos (qué pistas, qué aulas, el comedor) y si son en exclusiva o compartidos.
- Precio y forma de pago — y si es un % por inscrito, cómo y cuándo se liquida.
- Qué pasa si llueve o la instalación cierra por avería: qué espacio alternativo te dan o qué descuento aplica.
- Responsabilidades y seguros: tu responsabilidad civil cubre la actividad; que quede claro qué cubre la instalación (estado del recinto) y qué cubres tú.
- Limpieza y desperfectos: quién limpia cada día y cómo se valora un desperfecto.
4. Los tres errores que se pagan en julio
Pedir tarde lo municipal: las cesiones de verano se deciden en invierno. Firmar sin plan de lluvia: el día de tormenta existe, decídelo en el papel y no a las 8:45 con 60 familias en la puerta. No presupuestar la instalación "gratis": si el colegio te cede el espacio a cambio de un % o de plazas bonificadas, eso es un coste — mételo en la cuenta o tu margen es ficción.
5. Con la instalación cerrada, haz los números
Precio de la cesión, aforo real por semana y fechas: con eso ya puedes calcular precio por plaza, punto muerto y beneficio. Te ayudan la guía de cuánto cuesta organizar un campus, la de qué precio cobrar y la hoja de ruta completa mes a mes.
¿Cuadra tu campus en esa instalación?
Mete el coste de la cesión en la mini-calculadora gratuita y ve al momento tu beneficio y tu punto muerto. La plantilla completa (49 €) modela tu campus entero, semana a semana.